lunes, 3 de octubre de 2011

Durmiendo con su rutina

-Ráscame la espalda, anda porfi.
Ras ras.
-Más a la derecha, ahí, ays, qué gustito…
Ras ras.
Más que rascar, arañaba.
Ras ras.
Se quedó con cara de idiota. Qué cojones hacía a las dos de la mañana respirándola en la nuca, si lo que quería era…
Ras ras.
Piel, músculos, huesos, quería desgarrarla entera. Quizás…
Ras ras. Ras ras.
Le daba al vaivén por inercia, con aquella cara de idiota. De arriba abajo, como un muerto viviente.
Ras ras.
-Oh, qué bien cariño.
Sin capacidad alguna para comenzar a hacer otra cosa, a tener cualquier otra idea. Un muerto viviente. Eso es lo que era, después de todo.
Ras ras.
…Quizás debajo de esa piel, de esos músculos, de esos huesos, haya otra persona. Ojalá.
Ras ras.

1 comentario:

Anaís Arantxa dijo...

jajaja, que escena, me gusta... =) tienes un toque erotico sutil en tus palabras y me gusta =)

http://matandolasnormas.blogspot.com/