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miércoles, 30 de agosto de 2017

Maneras de follar


En Madrid, Natalia le comió el coño a Lucía después de haber ido juntas al concierto de Aerosmith para celebrar su trigésimo cumpleaños.

En Barcelona, Marcos le pidió un cigarro a Bryan a la salida de un garito en El Raval y a las dos horas le pedía que follara más rápido.

En una pequeña aldea de las Rías Baixas, Antonia y Josefina se acariciaban desnudas mientras sus maridos jugaban al dominó en el bar.

En Sevilla, la temperatura corporal de Jesús y Micaela disparó el mercurio del termómetro que tenían en la pared del dormitorio.

Justo en ese momento, los anclajes del cabecero de la cama de Sofía cayeron al suelo destrozados tras una poderosa embestida de Hugo.

En un hotel parisino, Charlotte y Olivia cumplían su fantasía erótica número 37: hacer el amor sólo con una chupa de cuero puesta.

Giuseppe se quitaba la peluca en los momentos previos a ser penetrado con un artilugio de 30 centímetros manejado por Philippe.

Cerca de allí, Sor Catalina invocaba a todos los dioses cuando Fray Luciano le introducía el tercer dedo mientras jugueteaba con sus pechos.

Vishnú y Shiva escucharon tales plegarias y en un arrebato de lujuria irrefrenable pasaron a la acción.

Desconocido número 1, desconocido número 2 y desconocida número 3 quisieron conocerse en posición horizontal después de seis meses hablando por internet.

A través de un agujero en el tiempo, pudo verse cómo Sócrates se arrodillaba frente a uno de sus discípulos y hacía gala de su magnífica oratoria.

Un chihuahua quedó locamente enamorado de una preciosa bull terrier en Central Park.

En el mismo segundo histórico, Sídney, Ciudad del Cabo y Bogotá fueron testigos de varios orgasmos que superaron el límite de decibelios permitidos.

Los potentes gemidos llenaron el mundo. Y llegaron a Marte, donde XJ-82 y GL-54 empezaron a lamerse con algo semejante a dos lenguas arcoíris.

Lo que parece tan terrible, obsceno y singular, es más frecuente de lo que crees.
Si las alcobas hablasen, nos dejarían sordos.
Son simplemente distintas.
Maneras de follar.

sábado, 16 de julio de 2016

Buscando a Mariano

Te acuerdas Nemo, de aquellos tiempos negros en los que no dormías tranquilamente. Te acuerdas que pensabas que iban a robarte los sueños en cualquier momento. Que era lo único que les quedaba por arrebatarte. Y lo peor de todo, que cuando luchabas por ellos, por el gigantesco derecho a soñar, te hacían creer que no eras más que un minúsculo e insignificante pez payaso.

¿Te acuerdas, Nemo? Eran los tiempos del naufragio. En este mundo submarino no brillaban la honradez ni la justicia. Era un mundo sucio y contaminado disfrazado de paraíso. Azul por fuera, marrón mierda por dentro. Salías a dar una vueltecita por cualquier corriente marina y al volver a casa, sorpresa. Un nuevo cachalote se había cagado en la ciudad. Miedo y asco en el arrecife.

Qué pena hijo, qué dolor. Cuánto sufríamos en silencio. Y daba igual que un día reventaras, tuvieras ganas de gritar y te partieras las aletas peleando por un lugar mejor. ¿Es que no recuerdas que te prohibieron quejarte en voz alta? ¿Que amordazaron tus protestas? Había que escuchar, acatar y callar. Cualquier otra sucesión de acontecimientos fuera de ese orden se consideraba desorden, anarquía, caos.

El terror, mi pequeño. El terror en los tiempos del cólera. Pero eso era lo que nos querían meter por los poros. Que estábamos a su merced. Pero aquí dentro latía la rabia hijo mío. Enchufábamos TeleCoral, abríamos cualquier periódico de Villa Oceánica, y en todas partes encontrábamos peces que se habían reído en nuestra cara. ¡En nuestra cara, Nemo! ¿No te acuerdas de su fanfarronería? Había uno que hasta le grabaron vía acuática contando las perlas a miles. Y otro en Villa Levantina que se mofaba de la credulidad de sus votantes.

Bueno, lo de Villa Levantina y Centro Turquesa fue para mear y no echar gota. Nadie se libraba de un caso cercano de especulación y fraude. Saqueos en diferido. Ladrones, viciosos, conspiradores en la sombra. Menudas agallas tenían. Eso sí, el estupendo caloret marítimo y los trajes de escamas a medida que no falten. Si iban a chotearse, lo hacían con elegancia.

Te lo dije hace tiempo, Nemo. Nos querían tontos, enfermos y desinformados. Pero es que además nos querían deprimidos y cobardes. Y seguro que te diste cuenta, porque ya eras mayor y lo veías con tus propios ojos. Vamos, que yo sí recuerdo haberte visto protestar, patalear y golpearte en el pecho proclamando tu orgullo, tu dignidad. No me digas que tú no te acuerdas de lo que es eso.

Por favor, Nemo, no me lo digas. Aunque sea miénteme para hacer feliz a un pobre pez desmemoriado como yo. Que aquí abajo ya hay suficientes peces payaso que no recuerdan nada.

Y de paso, recuerda que no eres tan insignificante como te hicieron creer.

viernes, 27 de noviembre de 2015

Flack Briday


Compra tiempo.
Compra un alma con batería de iones de litio y conexión inalámbrica. Instala rápidamente un firewall anti-gilipollas.
Compra decisiones.
Compra riesgo. Dos cajas, no vaya a ser que.
Compra un amigo. De los de verdad. Esos que saben desmontarte mientras te construyen.
Compra silencio. Chsssss...
Compra fidelidad. Alta.
Compra orgullo. Cien gramos.
Compra un carácter. No se admiten cambios ni devoluciones.
Acuérdate de esta que es importante: compra memoria.
Compra racismo. Ah, que ya no queda en stock. Bueno, pues que revienten quienes lo compraron.
Compra amor. Cómprate un puto corazón y hazlo estallar.
No compres orgasmos, gánatelos con el sudor de tu frente.
Si te acercas a la casquería compra lengua, sangre y tripas, que me apetece un guiso de tenacidad.
Compra hilo fino para los descosidos.
Compra sinceridad. Sí, ya sé que es muy cara, pero coño que está de rebajas.
¿Seguro que te vas a acordar de comprar memoria?
Compra coraje si tienes huevos.
Echa un ojo también que creo que bajaron el IVA de la hipocresía hace un par semanas, si es así, compra si te apetece.
Compra una sonrisa de siete pulgadas para usarla a diario, en plan estar por casa.
Compra una sonrisa de veintiocho pulgadas para compartirla con quien lo merezca, que consume mucha luz.
Compra votos. Bah déjalo, mejor que los compren los más necesitados.
Toma llévate un poco más, a ver si no te va a llegar para la sinceridad.
Compra vida para desvivirte.
Compra inteligencia. Para ti, no para tus aparatejos.
Compra aprendizaje en esa tienda pequeñita del barrio.
Compra desconfianza en los grandes almacenes.
Compra momentos que se graben con la retina y no con megapíxeles.
Compra eroodts. Erstores. Ertores. Errores. Hasta que aciertes.
Compra media docena de te quieros.
Cuarto y mitad de te perdonos.
Compra metas pero mira antes la fecha de caducidad.
Compra ganas con tracción a las cuatro ruedas.
La obsolescencia programada de la paciencia es muy baja. No compres otra, ve y pon una hoja de reclamaciones.
Compra algo más de tiempo, que está la despensa vacía.

Vamos compra compra compra.
Joder, que hoy toca.

miércoles, 7 de enero de 2015

A él pongo por testigo


Qué coraje el del intrépido guerrero, con un arma bajo el brazo. Qué osadía la del bravo defensor de una doctrina, empuñando sus motivos. Qué magnífica lealtad la del devoto, si son balas las que acercan el nirvana.

Qué delirio de grandeza tan rotundo es el destino del creyente: nunca falla. Si algo sale bien, dios así lo ha querido. Si algo sale mal, no hay ningún problema, dios obrará en consecuencia para revertir la situación.

Qué admirable compromiso el del fanático, cuando otros bailan a su lado. Qué atrevido el paladín de un evangelio, si un santo es el que aprueba su trabajo. En el currículum vitae de todo beato que se precie, que por favor no falte su máster en sectarismo y buena fe. Porque la intención siempre es buena, decía un brillante eslogan publicitario.

Qué buena vida el acogerse a lo sagrado. Qué buen vivir el predicar. Qué astucia la del listo cuando habla, si previamente amordazó al tonto.

Qué valiente es el valiente hijo de puta que se esconde en las banderas y los credos.

Y qué cobardes los demás.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Aquest any sí


Escribo estas líneas mientras me aproximo a la muerte. Me está mirando a los ojos. Me suplica que me rinda, que acabe con esta agonía. Que ya vale de tanto sufrimiento, de tanto castigo, que ningún ser humano le ha echado tantos huevos a la vida. Que soy un héroe curtido en mil heridas, y merezco un descanso en condiciones.

Que soy un mártir, me ensalza. Que llevo siglos perseguido por fantasmas, por fanáticos herejes que desprecian mis valores. Que mis excrementos no huelen como los demás, y llevo eones sumergido hasta las cejas en la mierda de los otros.

Que el mundo está podrido, me anuncia. Que conspira desde el centro para destruir mis raíces, dinamitar los pilares de mi estirpe. Que estamos hechos de otra tela, confeccionados por patrones diferentes. Y que el distinto es un diabólico tirano rojigualda.

Que he dado tanto de lo mío y recibido tan poco, que soy tonto, va y me cuenta. Que los vecinos me contemplan con envidia, con desprecio. Pero soy y estoy tan bueno, tan azotado por injusta intolerancia, que mi destino es ser libre despojado de caciques y cadenas.

Que lo que dije y digo está mal dicho, que está prohibido. Que mi idioma debe ser condenado al ostracismo. Que mi cultura es la ballesta de mi causa, y que mi causa se diluye en las fronteras. Que nadie en la historia ha soportado tanto como yo, me dice, y ya es decir conociendo la de años y civilizaciones que han pasado.

Que soy un moribundo catalán incomprendido, me suelta. Un paria. Una víctima del sistema.
Que razones me sobran para irme con ella.
Pues vaya, ahora que ya las sé todas tendré que hacerle caso.
Y mañana poner fin a este calvario.

jueves, 12 de junio de 2014

43 de mayo

Ojo. Cuidao. Puede que el refrán sea cierto y ya no necesitemos un sayo para evitar catarros de última hora. O incluso aislados chaparrones. Y al menos podríamos luchar contra todo eso el resto del año si supiéramos qué es un sayo sin buscarlo en internet. Pero que ojo, cuidao. Mira, asómate al balcón, morena. Ahí fuera sigue lloviendo. Ahí fuera sigue la tormenta.

Ah, que no lo ves. Mira detenidamente. Llueven idiotas. Por todos lados. Idiotas que no conocen, por ejemplo, el significado del dinero. Y eso que nadan en él. Al menos todavía no lo saben. Quizás algún día les falte y lo aprendan. Aunque tampoco saben realmente en qué gastarlo. Claro que no, las auténticas necesidades sólo aparecen en la escasez.

Pero mira bien. Hay hasta idiotas incapaces de conocer el significado del miedo, ya que no tienen nada que perder. Y el miedo da fuerzas, responsabilidades. Es algo así como un sparring de boxeo. Y esos idiotas son los peores, porque se creen valientes. Pero eso nunca será posible, ya que siempre habrá algún cobarde que les aplauda.

¿Y aquella nube tan negra? Seguro que está cargada de idiotas que no comprenden la magnitud de la locura. Y la locura es muy sibarita. Únicamente existe en todo su esplendor cuando somos capaces de enloquecer por alguien. Igual que la preocupación. Hasta que no veamos el rostro del sufrimiento en ese alguien, no tendremos ni idea de lo que es preocuparse de verdad.

Aunque sin duda, los idiotas que más calan son aquellos que ignoran su poder de decisión. Y es que siempre habrá otros idiotas que decidan por él. Es la definición perfecta de calabobos. Una lluvia fina y sutil que va mojando poco a poco sin apenas darnos cuenta.

No dejes que te empape la idiotez. No te quites tu sayo de identidad.

Ni todavía ni nunca.

lunes, 2 de junio de 2014

Jugo de Tronos

En mi Poniente, los monarcas se extinguieron a la par que los dragones. Las coronas se oxidaron con el paso de los años, y decretamos regalarlas al comprar una hamburguesa. En mi Poniente, el único trono conocido es aquel donde abrimos nuestras nalgas.

En mi Poniente, el único príncipe con empaque que adoramos nos sonríe en las galletas. Y el más pequeño de su estirpe nos relata sus periplos por el reino. En mi Poniente, los borbones sirven cañas en un bar de La Latina.

Aquí en mi Poniente, los retratos de Velázquez sólo muestran a meninas sugerentes. Las princesas son tan chulas que prefieren abdicar, y trabajar de periodistas. Y las casas más reales se costean sin estudios de mercado ni intereses fluctuantes.

En los Siete Reinos de Poniente, las banderas son manteles para picnics en el campo. Dinastía juraría que fue una serie de la tele en los ochenta. Para que te hagas una idea, en las monedas de Poniente aparecen mis chihuahuas echándose la siesta.

Qué más puedo decir de mi Poniente, donde las zarzuelas son líricas y no palacios. Donde los elefantes sólo se arrodillan cuando ven pasar a Simba. Y donde el poder absoluto es aquel con el que Goku, se ventila a todos los malos.

Qué más puedo decir. Pues que aquí se vive a cuerpo de rey.
Qué cosas.

lunes, 26 de mayo de 2014

Resaca erectoral

Lo peor de las resacas no son las jaquecas previas al ibuprofeno, ni el agotamiento que se cobra doce horas de sueño. Lo peor es el después de lo mejor, lo que perdura y no se cura con la química o el reseteo natural.

Lo peor es el estricto despertar. El darse cuenta de que el tiempo te adelanta por la izquierda. El dolor de las ideas. El ya no soy el que era. Y con lo que hemos sido, en otros años, en otras vidas.

Porque la resaca no quiere que sepamos, que lo único que nos separa de su lado es el inconformismo. Que nadar a contracorriente ahoga sus fuerzas, su castigo. Que nada cambiará en ese idilio si la dejamos elegir cubertería. Que sufrir un gatillazo no es más grave, que esconder el rabo entre las piernas.

Porque la resaca no quiere que sepamos, que su hambre nos quita las ganas de comer. Que París ya no es la ciudad del amor, ni Roma el destino de todo viajero que se precie. Ahora el peaje es caro para un potro moribundo, malherido y desbocado. Pero nunca sin boca.

Porque la resaca no quiere que sepamos, que lo peor de cambiar es cambiar. Aburrirse de estar aburrido. El admitir que todo va bien entre los dos, que la quieres con locura, cuando estás deseando ponerla las cuernos. Estás deseando sentirte vivo, incandescente, útil. Estás deseando morir lo más viejo que sea posible, pero joven.

Porque la resaca no quiere que sepamos, que lo peor de ese cariño es el para qué. Para qué levantar la cabeza del sofá si la tele cubre todas mis necesidades. Para qué quejarme si puedo llorar en mi coche de los lunes. Para qué salir hoy a la calle, si no se ha ganado ningún trofeo. Que piensen los demás, que yo me canso. Pero luego me atribuyo una medalla al valiente sufridor de este mundo.

Porque aún queda camino por andar. Tanto, como camino andado. Pero sólo lo andarán unos pocos.

El resto se dejará llevar por la corriente.

domingo, 23 de marzo de 2014

22 de marzo

La dignidad no se encuentra en cajas fuertes ni carteras, en un cambio de divisas, en los quilates.
La dignidad no se ubica en palacetes ni quinielas, en el tamaño de las tetas, en sonrisas gratuitas.
A la dignidad se la sudan los caballos de tu coche, la memoria de tu smartphone, tus seiscientos trece amigos virtuales, los goles del partido.
La dignidad se pasa por el forro el simbolito que decora tu camisa, el sexto cero de tu cuenta bancaria, tu casita de verano, tu escapada del finde, tu currículum de polvos.
A veces la dignidad se esconde en el fondo de los vasos, en las tripas de una jeringa, en una bala. A veces grita como un ogro y se desgañita por orgullo. A veces es silente y astuta. A veces aprieta los puños hasta que sangra de cólera. A veces, muere de impaciencia.
Cuando la esperanza es lo primero que se pierde, no voy a dejar que se lleve consigo mi dignidad.
Que esa maldita cosa es imprescindible.
Y el resto, no.

miércoles, 3 de abril de 2013

Bulos papales

Si existe un dios es momento de un despido improcedente. De un desahucio de los cielos con violencia y mala praxis. De que aprenda que el sabor de la experiencia es más amargo, que la fe de su doctrina.

Y pretenden que creamos que su dogma, es motivo de conducta y disciplina. Pretenden que las churras no se ajunten con merinas a la vera del altísimo. Cuando en este sucio paraíso son abeles los que afilan, la venganza a los caínes.

Porque el mártir no es un santo ni el cabrón es tan salvaje como pintan. Machacar la tolerancia de la media es dar patadas en los huevos a un gigante adormecido. Apagar la voz en grito de un idiota es encender, la garganta del más listo.

Es momento de que sepa que empañar la realidad, saca brillo a las miserias. Que un oasis de verdad, es el último reducto de paciencia que nos resta. Que la siguiente gota de mentira mal echada va a colmar, cementerios de cobardes.

Son tan necias las palabras que el planeta sólo escucha, lo que a bien le sale de la polla. La esperanza es lo primero que se pierde en este páramo de buenas intenciones. Sólo hay que estar atento a esos tres chispazos que iluminan, tres millones de apagones.

Que dios me permita asegurarle que el sentido común, es el más común de los sentidos. La distancia es sólo espacio y no quilates. La cagada sibarita huele a mierda y no a fragancia embotellada. Y si el camino es el que dictan sus ilustres señorías yo prefiero, ir derecho a la ignorancia...

jueves, 4 de octubre de 2012

Asignaturas pendientes

La historia tiene memoria cuando interesa
Y avanza cuando le place
Seguro que el desenlace
Se cocina a la islandesa.

La ciencia es una evidencia de descontento
A Darwin le da un revolcón
Los simios de su evolución
Gobiernan en parlamentos.

La gimnasia por antonomasia es de valientes
Y nada cambió desde ayer
La moda de hoy es correr
Delante de los agentes.

La lengua tiene una deuda con el romance
En plena era digital
Si nos quitan el whatsapp
Fallecemos del percance.

Don cálculo y doña estadística están enfadados
Su amor es sólo un recuerdo
Ya nunca se ponen de acuerdo
En el recuento de indignados.

Qué fría la economía cuando se arrima
A mearse fuera del tiesto
Que alguien avise al tal Riesgo:
Se están follando a su prima.

lunes, 7 de mayo de 2012

Subtitulado para el pueblo llano

Joven, maduro, responsable, impecable currículum vitae, humilde y educado. Atractivo, honrado, hacendoso, cumplidor. Casero, abstemio, elegante, trabajador, despreocupado de los incentivos...

Resolutivo, serio, pulcro, dinámico, servicial. Conformista, sumiso, desinteresado, leal a la patronal. Respetuoso, sencillo, modesto, formidable proyección de crecimiento, austero, católico y taurino...

Patriota, aplicado, fino, ahorrador, inmejorable perfil profesional. Cortés, comedido, familiar, monárquico y emprendedor. Universitario, tres máster, abundante experiencia laboral, perfecto manejo del inglés, francés, alemán y congoleño...

Sincero, puntual, comprometido, elevado bagaje cultural. Alto, delgado, sano, activo, deportista sin dopaje, limpio y aseado. Guapo, comprensivo, demócrata convencido, cercano, encantador, quinientos doce amigos en el facebook...

Así es como dicen que quieren que seamos.
Cuando en realidad nos quieren tontos, enfermos y desinformados.

lunes, 31 de octubre de 2011

Café exprés

''Es como, no sé, sabes esa sensación cuando abres un regalo que te hacen con todo el amor del mundo y lo que hay dentro te parece una auténtica mierda, se produce un silencio incómodo que te sube los colores y es cuando el que regala espera que digas algo, un mañana me lo pongo, un mañana me lo veo, o algún maldito gracias que terminas escupiendo como si te hubieras enjuagado la boca con vinagre. Después sonríes estúpidamente y te sientes el tío más capullo y desagradecido de la historia, aunque por dentro sigues pensando en que ese regalo tardaron en comprarlo lo mismo que tú en desenvolverlo, y te viene a la cabeza aquella expresión iluminada de que lo hecho con buena intención es siempre bueno, que qué cabronazo eres si se te ocurre lo contrario, qué sinvergüenza. Por supuesto, piensas, pero es una basura y punto, o ya lo tengo, o menudo coñazo que ni siquiera te conozcan como para saber lo que quieres, tú ahí pidiendo egoístamente otra cosa con esa estúpida sonrisa, ese agradecimiento avinagrado y esa lava en tus mejillas, y la otra persona confiando ciegamente en que en ese preciso instante eres un hombre feliz y afortunado por tenerla cerca. Pues así es más o menos como me siento cuando me despierto y al otro extremo de la almohada aparece una mujer que no es la que deseo, para que te hagas una idea.''

miércoles, 31 de agosto de 2011

El gazpacho del verano

Se indigna la marabunta
se activa la rebelión
el pueblo ya se pregunta
qué coño es el euribor.

Chismorrean por los pasillos
que suben el precio del pan
mientras lavan los calzoncillos
de Dominique Strauss-Kahn.

Con la crisis del pepino
parecía esto un burdel:
ecoli en el intestino,
y lo gordo para la Merkel.

A los griegos sus hermanos
los embuten con rescates
cuando en el cuerno africano
comen moscas con tomate.

El santo padre ha venido
rodeado de centinelas
y haciendo bastante ruido
lincharon hasta a mi abuela.

Allá en el próximo oriente
a Gadafi se le desmadran
y ya le viene a la mente
llamar a mossos d'esquadra.

Zapatero ha claudicado
a Rajoy se le cae la baba
y piensa que ya ha ganado
al efecto Rubalcaba.

Hay crisis en el balompié
esta huelga es un pestiño
ni la Shakira ni el Piqué:
la culpa es del Mouriño.

miércoles, 20 de julio de 2011

Por el internet "TQ" Andrés

Esto de las nuevas tecnologías es un coñazo. O mejor, una mierda. Y tengo asumido que parezco un abuelo de los de boina, chaleco de pana y garrote en mano diciendo esto, pero me la trae al fresco. Me siento jodidamente viejo cuando veo que lo poco que conocía de ellas hace un año ahora no sirve para nada. Es un constante pisoteo a las neuronas. No da tiempo a almacenar tanta información nueva que nos invade el cerebro como una avalancha de datos, a no ser que seas uno de esos con la enfermedad (sí, enfermedad) de recordarlo todo. “Hipermnesia”, me dice el Gúguel. Pero veis, ya he caído en la trampa de meterme hasta las cejas en esa atrofia remilgada llamada “nube” o “cloud computing” o “ciberespacio” o lo que sea, un término malparido que (paradójicamente) parió otra ristra interminable de cursiladas y anglicismos tan larga como un día entero viendo Telecinco.

El bautismo de fuego de un servidor en la “nube” no dejó mal sabor de boca. Al revés, el “todo gratis” nubló (y nunca mejor dicho) mi ojo crítico y dejé que me calara su chaparrón de supuestas buenas intenciones. Supuestas. Como drogas que son, la tecnología y lo gratis engancha, y las drogas no tienen buenas intenciones. Al menos, a largo plazo. Miren, que eso es malo, dispara los niveles de ansiedad cuando no se tiene. El clásico mono, como el sufrido en las largas ausencias de los besos añorados. La inercia me empuja hacia esas máquinas infernales y choco de frente  con el culmen de la prostitución tecnológica, un pseudolenguaje devora vocales que se propaga como un virus y que convierte el sentido de la vista en una tortura china. Con la sensación de tener el cerebro cada noche más vacío y reseco, más impaciente por comprobar hasta dónde vamos a mutilar el diccionario. Las palabras se arrastran a trompicones por circuitos eléctricos y la chispa la prenden nuestros dedos, un colofón terrible a lo único que demuestra que no somos estúpidos aunque la mayoría se empeñe en justificar que son graduados en la materia. Es el castigo del siglo veintiuno, supongo, una caída libre desde la cima del mundo occidental.

Pero veis, ya he caído en la trampa de darle al botoncito de “publicar”. Joder.

lunes, 28 de marzo de 2011

Elijo...

Echa un vistazo a tu alrededor. Incontables libros polvorientos abandonados en salitas de estar, repisas oxidadas, dormitorios, bibliotecas, cajones sin fondo. Letras apiladas en palabras que creen cristalizar la verdad absoluta o presumen de dar forma a espléndidas historias, reales o no, pero que siempre invitan a dar rienda suelta al poder del hemisferio derecho.
Sigue observando. Tópicos arrojados a discreción desde el parapeto de bocas temblorosas, en permanente lucha por convencernos de qué es lo lógico y lo responsable. Lo bueno, lo malo, lo engañosamente comedido y lo políticamente incorrecto. Sé humilde para triunfar, cásate, planta un hijo, escribe un árbol, ten un libro. Cómprate ese pantalón con parches,  aquella sudadera de rayas, es lo que se lleva. Nos vacunan con aforismos limpios y francos, descartando el éxito de tomar rutas paralelas. “Necio, que eso es equivocarse, que no habrá marcha atrás.”
Y en ese vago intento de fabricar quimeras y asfaltar caminos idílicos siempre queda el veredicto del ignorante, un recreo tan descortés que se atreve a caricaturizar la felicidad sin tener ni puta idea de cuál es su aspecto. Aunque el aire que se respira dentro de una burbuja parece desde dentro menos contaminado que el que nos envuelve.
Nos educan para huir de los extremos, nos enseñan a transformarnos en un cordero más y poder balar en armonía con el resto. Nos adiestran con alarmas y castigos que se disfrazan de consejos sabios y prudentes. Nos regalan los oídos con lo estupenda que es la vida, si vivimos ajustados al molde establecido.
Que no somos magdalenas. No venimos en bolsitas de doscientos gramos, ni nacimos fabricados en probetas. Somos lo que somos gracias al poder de decidir, de descubrir lo que más nos puede despertar un orgasmo sensorial o destruir por dentro.
Por eso, elijo equivocarme. Por el placer de llevar la contraria o, simplemente, porque lo que dicen que es lo correcto no funciona.

lunes, 10 de enero de 2011

Especies en peligro de evolución



Te admiro, Charles. Tus teorías lograron ahogar los gritos de los fanáticos religiosos. Azotaron los cimientos de una sociedad anclada, enferma de ideas utópicas. Y algo mucho mejor. Reescribió la quebradiza historia que pretendía hacernos tragar el creacionismo.

Pero tus teorías tienen fecha de caducidad, Charles. Asumo el rol de producto perecedero, comulgo con la filosofía de las latas en conserva que me rodean y sus preciosos circuitos sexuales. Soy humano, Charles, resultado de la última fase evolutiva de tu simio prototipo, la evolución más retrógrada entre las especies.

Soy un egoísta que no tiene remedio. Busco como primer objetivo la satisfacción personal, llevarme el premio por delante del resto. No me importa pudrirme entre montañas de riqueza mientras el resto de la humanidad se muere vacía. Lo tolero, Charles, y mi sangre fría me hace creer que ésa es precisamente la sensación general. Lucho, con mis canciones y discursos defiendo un sistema diferente, un núcleo más unido, libertades sin constituciones ni grilletes, la muerte del dinero. Pero también soy un hipócrita, Charles. Lo que con tanta vehemencia exijo, se consume en las caladas de mis habanos, se marchita en mis conciertos con el precio de la entrada. Y me devora la trampa de autoengaño que yo mismo he creado.

Soy también un insolente patógeno. Miro con prismáticos por encima de mi hombro, y atisbo moscas tan diminutas que le hacen cosquillas a mi ego. Me cuelo por envidia en propiedades privadas y lanzo huevos por sus ventanas. ¿Por qué los celos activan el instinto de supervivencia, Charles? Reacciono ante la vida cuando veo que los demás han podido hacerlo, tomar sus propias decisiones, asumir responsabilidades optando por uno u otro camino. Ya no existe lo auténtico, todo nace por imitación del entorno. Quizás sea el último legado de nuestros antepasados simiescos.

Soy débil, aunque pretenda escudarme tras un férreo caparazón. Es difícil ser fuerte cuando me tengo que despedir de alguien. Es difícil ser fuerte cuando no he conseguido levantarme de un error. Es difícil ser fuerte cuando no soy el mejor en lo que hago. Es imposible ser fuerte cuando estoy solo. Pero me cuesta admitirlo, Charles, y ése es el problema. Estoy cansado de que me muestren las virtudes y me escondan los defectos, todo debería tener algo que enseñarme. Y parece, desgraciadamente, que ocultar mi cojera es el secreto del éxito. Mientras tanto, Charles, tú y yo caigámonos mal. Acabaremos llevándonos mejor.

A mi alrededor estallan las bombas y las guerras subversivas. Me rodea inmundicia que viste de etiqueta y convoca mítines. Se odia al vecino por comprarse el coche tan caro que uno no puede permitirse. Se extinguen razas para evitar los cinco grados a la sombra. Se decapita por venganza. Se asesina por celos. Se critica por envidia. Nos meten el miedo a presión. Se crece con miedo al qué pensarán. Se actúa con miedo al fracaso. Y ni siquiera la inexorable muerte se trata con dignidad.

Charles… mientras los simios disfrutan quitándose pulgas unos a otros, devorando plátanos y haciendo el amor, resulta terriblemente paradójico pensar que, la evolución del ser humano, le conducirá irremediablemente a su extinción…

A Darwin

sábado, 18 de septiembre de 2010

La dirección correcta...

Las razones, en ocasiones, pueden volar en distintas direcciones con sólo observar la realidad…

…desde dentro.

“Qué elegante estás con tus luces. Qué porte y qué hombría. Tú, vosotros, ahí, tan cerca de esa mala bestia, cruel, cornuda y despiadada. Qué valentía. Qué señorial y qué arte. Vamos, haz que tu enemigo caiga de bruces contra el suelo. Vamos, yergue ese capote tan bien planchado para la ocasión. Ha llegado el momento de ensuciarlo y teñirlo de rojo bermellón. Llama a tu caballero defensor, que te ayude con su lanza medieval y su corcel domesticado. Vamos, baila al son del compás de los aplausos. Venga, un matador debe cumplir con su cometido. Que se unan los que portan los puñales con banderas. Que le den un poco de color y olor a carne desgarrada al festejo. Déjate llevar y que te salpique el fulgor de la batalla. Acalla esas voces tan molestas que no digieren tu admirable profesión. Ríete de tu enemigo. Humíllale delante de toda esta gente. Desángrale. Véncele. Mutílale. Es tu momento, agarra la muleta y no cojees. No titubees. No tiembles. No seas cobarde, sé un hombre. Vamos, aférrate a ese estoque y atraviesa sus ventrículos y aurículas. Destrózale el corazón. Qué cojones haces, sigue agonizando, sigue retándote, ¿no lo ves en sus ojos encendidos e inyectados en sangre? No permitas que te provoque. Taládrale la nuca con tu hermosa puntilla. Perfórale. Eso es, eso es lo que quería ver, esa lengua inerte caída sobre la arena. Se me pone la carne de gallina con la pañolada que te dedican. Estalla la ovación de tus forofos. Llueven los piropos mientras exhibes tus trofeos cercenados. Te has ganado mi respeto. Tu coraje es… absolutamente… fascinante.”

…desde fuera.

“Qué jodidamente ridículo estás con eso puesto. Qué insignificante pareces a la vera del que llamas tu adversario. Venga, si tanto quieres sacar pecho, desnúdate y lucha al descubierto. De tú a tú contra el monstruo. Sin armas, sin ayudas arbitrales, carente de parafernalia que te dispare el ego. Muéstrate tal como eres. Ahí postrado, tienes el poder de un semidiós mercenario. Pero… ¿estás ciego? No eres nadie. No eres un gladiador romano. No eres ningún héroe con poderes especiales. Ahí, delante de todos esos sádicos ignorantes. Esos, que comparan tus verónicas con los cuadros de Velázquez. Esos, que se ríen entre polvo y berridos. Tantos circuitos neuronales, tanto ser humano, y sin embargo, reúnen entre todos el mismo juicio que lo que al animal le sale del culo. Ahí le tienes, monta tu particular espectáculo. Llama a tus compañeros de reparto para amenizar la función. Ya está toda la cuadrilla en el campo, juguemos el partido. Vaya, pero parece que vas perdiendo la batalla. ¿Qué tal la experiencia de volar por los aires? ¿Cómo fueron esos segunditos convertido en un pelele? Mantente recio, valiente. Estás saliendo por la tele y decepcionas a tus fieles. No des la voz de alarma, no dejes que te abracen y te escolten. Aguanta. Sufre. Desángrate. Jódete con orgullo, como tu enemigo. ¿No querías demostrar que tus artísticas dotes son supremas? Cojea. Vomita. Ahógate en tus propios fluidos. Das vergüenza ajena. Eres el paradigma de una doctrina abyecta y podrida. Me das lástima. Recréate en tu propia sangre porque es lo que mereces. Porque tú mismo lo has buscado. Por eso, prefiero ser un “progre”, un “pacifista” y un “vegetariano”, y demás bufonadas con las que te defiendes. Y tus víctimas, ten por seguro que preferirían no vivir a tener que morir en tus manos.”

…pero, simplemente, con reflejar sin un ápice de hipocresía esta puta paradoja, la dirección correcta es más lógica de lo que parece…

sábado, 10 de abril de 2010

Jueves de risa en PePe Pizza

"Abrimos franquicia a la vuelta de la esquina. Ofertamos pizzas a su gusto y a medida, para los hombres hambrientos y las mujeres comilonas. Ya adelantamos que el menú es atractivo y suculento, déjense llevar por la tentación de nuestros sanos alimentos ricos en hipocresía y corrupción.

Distinguirán nuestros locales por su radiante color azulado. Una hermosa gaviota de neón iluminará nuestros tejados. Seguro que ya habrán visto los carteles que decoran las farolas de las calles: ‘No vendemos las pieles de los osos antes de cazarlos’. Es el lema que abandera la política de empresa. 'PePe Pizza' ha aterrizado en el mercado, abandonen esa dieta izquierdista tan inútil y opresora, apriétense el corsé señoritas de alta cuna, llegó la hora de poner fin al monopolio de los banquetes de comuna.

Para abrir boca, apunten deprisa. Jueves de risa en 'PePe Pizza', toda nuestra carta a mitad de precio. Recomendamos pizzas con masa clásica, distinguidas bases rojigualdas rellenas de jugosa salsa eclesiástica. Bocatto di Cardinale para los paladares más exigentes.

Los primeros ingredientes, mejor picantes. Una fina capa de petróleo del cantábrico aderezada con encubrimiento informativo. Los clientes gallegos agradecerán que nos acordemos de sus platos tradicionales. Por encima, unos champiñones de las Azores al vapor de metralla imperialista. Son nuestras propias armas de degustación masiva.

Prometemos una auténtica explosión de sabores con los siguientes condimentos. Salpimentamos nuestras pizzas y las cubrimos con néctar de prevaricación y cohecho. Agregamos adobo y picadillo desde el lecho de la audiencia nacional, delicias cárnicas directamente obtenidas de jueces que pasan por el yugo popular. Y si echan en falta algún producto vegetal, no desprecien la textura de nuestras famosas ensaladas de billetes lechuguinos: tendrán la sensación de que les roba el corazón y la cartera.

La bebida corre a cargo de la compañía. Pídala en el mostrador y abriremos la bodega para mostrarles formidables vinos de mesa. Recomendamos el tinto especial de la casa: cosecha de marzo de 2004, puro y sanguíneo de color, en boca amargo y de lágrima viva.

No se dejen engañar por la publicidad gratuita de los competidores. No fabricamos para otras marcas, somos únicos e irrepetibles. Seguiremos muy de cerca sus necesidades, no se molesten en pedirlo. Ahí estaremos para satisfacer su apetito de cara al público mientras entre bambalinas nos llenamos los bolsillos."

NOTA: Los pagos de sus pedidos se efectuarán por adelantado y en metálico. Envíen su dinero a la calle Génova número 13, apartado de correos 28004, Madrid.

jueves, 8 de abril de 2010

La triste realidad...

Yo… me avergüenzo de teneros en mi árbol genealógico. En mis tripas se forman nudos marineros cada vez que os hago compañía. Pagaría el producto interior bruto de un país civilizado para no volver a respirar a vuestra vera.
La felicidad es tan efímera que se mea en la barrera del sonido. Sin embargo, cada vez que la cazo, me la follo por todos sus malditos agujeros. Y si la dejo embarazada, que dé a luz. Pagaré la manutención con la elegancia que tanto os falta.

Tú…, sin embargo, calibras las dosis de felicidad como un vaivén meteorológico. Cuentas anticiclones con los dedos de una mano, y sumas tantos vendavales que podrías llenar enciclopedias. Y no es triste, es inhumano.
Administras tus vacunas con jeringas de cicuta. Pero tienes las arterias tan repletas de veneno, que tu cuerpo desarrolla enfermedades autoinmunes. Y no palpita el corazón, más bien se arrastra por el suelo.

Él… suda complejo de inferioridad por todos los poros de su cuerpo. Muerto está el tictac de su reloj vital. Quedó tan atrás su generosidad que habría que buscarla en la placenta. Tiene tantas ganas de enfermar que la obsesión complacerá sus súplicas.
No valora lo único que tiene, y cuando prueba, mete pata, tronco y cráneo hasta el fondo. Confía en hacerlo tan maravillosamente bien, que la triste realidad se parte el culo.

Nosotros… tenemos en común un apellido y un destino: de aquí a cien años, todos bajo tierra.

Vosotros… tenéis en común dos apellidos y cinco mil trastornos. Sois el mejor ejemplo de lo que no hay que imitar. Pero sé que lloráis por dentro, tanto, que un día necesitaréis flotadores. Amáis tanto vuestro ego que no os queda nada para repartir. Os merecéis tanto, y tan duro, que a veces me hace daño sólo pensarlo. Y el rebufo de la felicidad ya os ha dejado en la cuneta. Justicia poética, volved a buscarla.

Ellas… solo esperan un perdón y un “te quiero”.

Felices divorcios.